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Terra
La Coctelera

Pictures, Galleries and Merchandise (Sensations)

Cuando un dolor que tenemos asociado a un olor, que a su vez estuvo relacionado a un placer, y pasan años, unos cuantos, sin sentir estas tres sensaciones, y de repente, un domingo cualquiera, alguien, sabiendo o sin saber, te coloca ante un umbral y se abre una puerta azul mediterráneo, y una mano manchada de pintura te invita a entrar, y aquel olor grabado, tantas veces sentido, lo llena todo y se me mete por todos los poros de la epidermis, y sigue más allá, hasta la fibra más sensible. Empiezas a oír, a ver, a sufrir, a reír, a amar una vez más, porque siempre lo digo: el el que ha amado una vez nunca deja de hacerlo...

Y todo vuelve, todo gira con las ruedas de una bicicleta; todo suena como de un instrumento recién afinado se tratara; todo transmite Energía y siempre se vuelve al principio: estamos continuamente volviendo a la infancia para arreglar lo que antes no supimos cómo hacerlo. Uno puede regresar instantáneamente con sólo sentir un olor, una canción, sentir una imagen, con una simple voz...

El AMOR está en todas partes. Sólo tenemos que estar preparados para verlo; y yo lo vi, lo sentí, lo siento cada día, cada segundo, con cada cuadro, con cada pintura, con cada imagen. El amor está en las maletas, en el mar, en el suelo, en las bicicletas, en las tumbonas de rayas, en los instrumentos musicales, en los diferentes colores, en el suave tacto del acabado y en las personas sin rostro definido. El amor ESTÁ. Y nosotros sólo tenemos que pararnos, ver y amar. En este sentimiento recíproco creado está el ELIXIR de la VIDA. Por eso no hay que salir fuera, hay que mirar primero dentro, y ya es suficiente para ver luego todo lo demás.To fall in love every day, cada segundo, cada milésima, y todo volverá a GIRAR.

Por eso cuando entré en el estudio de Luis Frutos, en ALTEA, ocurrió lo mismo que la primera vez que pisé TRINTA GALLERY, en COMPOSTELA. Si algún día amé la pintura y dejé de hacerlo, o de darme cuenta de ello, porque dejé de sentirla; cuando fui capaz de amar de nuevo amé también la pintura de Luis, los perfectos cuadros acabados y suavemente dulces. Imágenes de su infancia, de su vida pero que también YA lo son de la mía, porque me han hecho vibrar a más velocidad y regresar a mi infancia para intentar solucionar lo que tenía pendiente, y no encontraba cómo ni cuando hacerlo.

Y ya está, ya estoy en el camino. Esa vibración más evolucionada me ha sacado del largo letargo y me ha puesto donde tenía que estar: de nuevo en el mercado, de nuevo en el ARTE.

Ha sido un "come back", una vuelta a la simple vida, ¿tiene precio eso?

Siempre tiene que haber un comodín para iniciar el juego y siempre hay dos en cada baraja, en cada juego. Lo importante siempre será el juego. Pues vamos a jugar.

Ventiladores y relojes

Un ventilador es un reloj que mueve sus agujas tan rápidamente que acaba por refrescarte, cuando las mueve muy rápido, a gran velocidad, acaban por estar siempre en la misma hora, como consecuencia un ventilador es un reloj que para el tiempo, es una máquina que sirve para alargar el presente, para medirlo también, y ser más conscientes de la realidad.

En mi paraíso perdido - que ya no lo es tanto-, el que me sirve de refugio, está lleno de relojes, pero sólo tengo un ventilador, suficiente para alargar este presente; para estirar justo ese momento real que me apetece degustar.

Hay ventiladores en todas partes, como también relojes, pero yo ya me he desprendido de dos de mis relojes más queridos y he ganado otro ventilador: el del L´Espill, y Cristina fue la señal. Dame un poco de sabor, dame sabor y volvemos al principio, justo al mismo instante en el que entré. Suena la misma canción y ya volvemos a estar las mismas personas. L´Espill está lleno de vida, lleno de "hormigas" ordenadas en libros, miles de libros, millones de "hormigas" paradas al fresco de un único ventilador.

Ahora entiendo aquella vieja frase: "la vida es ARTE"; o sea que la vida también es una relación psicológica entre yo, que observo, y la obra (lo creado por mi o por otros) .

Por eso el SOL tiene tanta relación con la vida, o al revés, por eso el "SUN" me persigue o yo persigo a NUS (Anuska), que es que es un SOL, pero al revés y en inglés. El "SUN" es la gran creación, por eso tiene tanto que ver con la vida,  y por tanto con el arte, que sería del Arte sin SOL; por eso yo necesito tanto el Sol para vivir y pienso que el SOL también me necesita... Ah, sí !!! Bueno escucharé de una vez a Sol, a todos los Soles y entonces se establecerá la inevitable relación psicológica necesaria para que mi vida sea ARTE. Por eso dicen "el Arte de VIVIR": ¿El arte de vivir del Arte Contemporáneo?

Un despertar más


Ya siento de nuevo la primavera, he despertado de un largo letargo. Abro los ojos y me gusta todo lo que veo. Será culpa del aroma que se desprende de los hermosos almendros floridos. Hace ya unos días que unas ramas llenas de flores adornan nuestro jarrón de cristal transparente. Fue oler la primera flor, y empezar a sentir la energía que da el despertar después de un dulce sueño. Yo más bien desperté de una pesadilla de esas que se repiten una y otra vez. Hay quién pueda decir que estoy entrando en la fase eufórica de mi bipolaridad, pero yo digo que este es mi estado natural desde que nací, lo raro es estar en letargo. El caso es que esta vez tomo la medicación para la tan extraña enfermedad así que si me da el brote no será por no hacer caso de quién me dianosticó la bipolaridad. Pensando llego a la reflexión de que las tres veces que estuve hospitalizado venía predecido de una ruptura de pareja o llámale abandono...¡¡¡abandono!!! Sí, parece ser que no llevo nada bien que me dejen. También puede que no han sabido hacerlo civilizadamente, puesto que las tres veces ocurrireron de un día para otro.
Para cortar la tendencia de mis pensamientos me vengo al presente, a mi primavera adelantada y a una tontería que acaba de sucederme... Tuve que dejar de escribir y subí a la cocina (se está haciendo la comida mientras escribo abajo) y al volver me había olvidado de la anécdota que quería contar. Esto me hace reflexionar sobre la pérdida de memoria. La memoria reciente me falla y no creo que sea por la edad, pienso más bien que se trata de mi estado despreocupado, me ocupo de algo y me olvido de lo anterior. Es normal,¿ no?
Pero a pesar de mi mala cabeza no dejo de recordar cada año que el día 10 de este mes (Febrero) es tu cumpleaños. Sí, el tuyo, mi querida sobrina Ana. ¿Por qué será? Será porque la hecho de menos, porque te echo en falta, porque hace tanto que no me habla que he perdido la cuenta, pero si pienso un poco me salen trece años: ¡una barbaridad! Siento por ello un tristreza monumental e implacable... Pensé que el paso de los años le harían ir cediendo pero cuando coincidimos en la boda de mi otra sobrina, su prima Patricia, ya empecé a vislumbrar que esa situación tenía más lejos la solución. Ahora que sé que las cosas te van mejor, te has vuelto a enamorar, y me imagino que estarás más positiva, ¿no sé? El tiempo pasa más rápido de lo que somos conscientes y ya han pasado casi cinco años que no nos vemos y no veo en el horizonte un inminente encuentro, pero la vida siempre acaba dando sorpresas y regalándonos lo que deseamos de corazón. Es lo que quiero y deseo, y ahí queda mi petición flotando por el Universo hasta que algún día se haga por fin realidad. Mientras, desde mi lugar en el mundo al que llamo “espacio je” sólo puedo desearte un Feliz Cumpleaños mi querida Ana y mandarte de regalo mi energía para que todo te vaya estupendamente. Un fuerte beso.

Un día como tantos

Close my eyes, after it´s open, then I can to think...
Mi corazón sangra, la sangre se transforma en lágrimas al sentir tu dolor, yo me consumo, me muero de amor sin tu ternura. Todo parece muerto a mi alrededor. Las imágenes las siento sin brillo. A mí ya no me siento, mi corazón no quiere más, pero ahora vivo o muero con el tuyo, con el amor que me dejaste, con el que durante tantas horas me alimentaste. Si pudiera elegir hubiese escogido vivir en ti. Preferiría ser tu huesped a tener que sentir yo por ti.
Estoy lleno de preguntas sin respuesta y cada día recuerdo unas pocas menos. Ni siquiera fumo por necesidad lo hago por costumbre, por lo que me queda todavía de esperar lo que quizás nunca llegue, pues perderé en cualquier momento la pasión que nos mantenía unidos. No puedo más. Te lo dije muchas veces, quizás sea un caprichoso, en esto más que en alguna otra cosa. Ni beber, ni fumar ni tan siquiera doparme. Ni por esto que lleva ocurriendo meses soy capaz de odiar a nadie pero tampoco quererlo. Sí, he perdido la querencia, en una palabra o las que sean: ya no tengo alegría de vivir, ni siquiera ganas de tenerla.
Lo único que me hace continuar son tus caricias hoy ya borrosas y las lágrimas que hacen de antena para sentir también tu tristeza. Mis ojos lloran por ti. Mi corazón siente tu inmensa tristeza, quizás más aún que la mía. Sólo me queda decirte que te querré “forever”. Bye, bye.

Nuevo Espacio je

Desde el sábado día 11 de Marzo estamos en nuestro nuevo hogar, nuestra definitiva factoría, nuestro Espacio Je definitivo. Han sido 6 meses desubicados, sobre todo los últimos tres meses y aún no se han terminado los problemas. Ahora y después de haber solicitado un crédito personal para terminar la reforma hoy nos enteramos que ni con ese capital cubrimos todos los gastos. Me siento estafado, pero saldremos adelante, estoy seguro, nuestro amor es muy sólido y en el nos apoyamos para afrontar los contratiempos.
Recuerdo que la primera vez que vi a Kike fue hace unos cuatro años después del atraco con agresión sufrido en Madrid, yo tenía la mandíbula inmovilizada por cuatro tornillos en la boca cerrándola con dos gomas que me impedían abrirla, él acompañaba a Maite, motivo por el que me paré para saludarla y contarle mi convalecencia. Me era dificultoso hablar y todavía más doloroso reirme. No recuerdo si ella me presentó a ese sujeto al que sentí falso y altivo, pero si recuerdo que ante mi doloroso relato el no paraba de reirse y de meterle prisa a Maite. Me dio malas vibraciones y fui yo el que decidió justificar mi despedida diciendo que tenía mucho por hacer. A los pocos días Maite me contó que ese individuo era un amigo suyo que se llamaba Kike y que le había preguntado de qué conocía al “Aníbal Lecter”, que era el mote que me había puesto. Ya una vez recuperado por haber pasado por una segunda operación nos empezamos a ver con más asiduidad al estar él siempre pegado a Maite, incluso nos invitó a una fiesta que dio por su cumpleaños al año siguiente. Recuerdo que le llevamos de regalo un disco de Camarón del que comentó que era el primero que tenía del cantaor, no sé si queriendo decir que no le gustaba o que sí, me dio igual. En esa fiesta conocimos a un mariquita pequeño muy estridente que resultó ser Rafa, el decorador dueño del estudio de diseño de interiores a los que acabamos contratando para la reforma de Espacio Je. Con estos antecedente en qué estaba pensando cuando le contraté a ellos la obra!

Un año después aquí seguimos adaptándonos a la desastrosa reforma, en la que cada día surge alguna avería. Atrás quedan meses de lucha contra la depresión y la impotencia de saberme timado y engañado. Uno se embarca en una aventura con la intención de mejorar y cuando la realidad nos demuestra que no ha sido así, crea impotencia y frustración. Pero ya voy saliendo del pozo, casualmente mañana es la primera vista del juicio contra la empresa constructora. Sé que ganaremos pero nadie me devolverá la alegría perdida, he de ser yo el que camine poco a poco hacia una nueva estabilidad.

13. January ´2006. Friday

Noche de insomnio: 2:35 AM. He subido a la planta superior, más de dos horas en la cama sin conseguir dormirme... ¿Angustia? ¿Ansiedad? Ambas al tiempo y sobretodo mucho miedo, tanto, que me entró hasta pánico.
Ya es Viernes 13, y fumo un cigarrillo de la última cosecha, apurando ya el último frasco. Sol y Luna se hacen mimos en el otro sofá, el de Pilar, la dueña de esta casa. Ahora ya no sé si juegan o empiezan a pelearse. Sol mueve alegremente su rabo como queriendo provocar a su hija, pero esta empieza a aburrirse y de un salto abandona a su madre y la deja sola en el sofá para beberse unos chupitos del agua del bol de Dean.
Los últimos días de la obra me están torturando. Son tan intensas las ganas de volver a nuestro hogar que mientras espero fumando me consumo. Siempre esperando, siempre fumando, y hoy no hay whisky, se lo bebió todo Pepet, mi padre valenciano, pero eso ya es otra historia que contaré en otro momento, hoy no tengo humor para ello.
Ahora me incorporo, y voy hacia la cocina a por un poco de ron, añejo como en los viejos tiempos; sólo falta la voz susurrante de Olvido Gara en mis oídos y podría retroceder unos cuantos años, tantos como 16 y encontrarme en Compostela en los primeros meses del 1990; eran largas noches escribiendo para planificar un futuro demasiado incierto por aquel entonces, aún lo esperaba todo de la vida y además lo deseaba todo, no quería perderme nada. Noches dedicadas a inventarme un futuro en la más austera soledad. Dieciséis años después sigo haciendo lo mismo pero en unas condiciones, creo, mucho menos hostiles, algo he avanzado, sencilla evolución natural. Ahora ya no camino solo, están las gatitas, Dean (mi anciano pastor belga, mi primogénito) y, mi Manuel, mi Ángel de la guarda, mi mejor apoyo, el gran amor de mi vida y mi marido en breve. La vida ha sido justa conmigo y yo también he tenido la inmensa paciencia de saber esperar sin dejar de buscarlo. Estoy convencido de que Manuel ha sido un regalo de mi tía Herminia desde el más allá. A pesar de haberse ido hace tantos años jamás ha dejado de protegerme y cuidarme. Se murió con esa preocupación de verme desamparado y se quedó en mi corazón para siempre, toda mi vida arropado por su infinito amor maternal. Siento que ahora ya se siente en paz.
Ron reserva Varadero, comprado hace años en el Plus -mi súper favorito en la actualidad, antes fue el Día, curiosamente ambos tienen en su logotipo el signo “%”, identificador de superficies de descuento y precios bajos, yo siempre tan ahorrador-. Me sienta mejor que el whisky.
Estoy ya más animado; hay que vivir el presente, disfrutar de cada día y no agobiarse por el futuro. “Si un problema tiene solución no te preocupes, si no la tiene tampoco te preocupes”. He de recuperar ese libro: “El poder curativo de la mente”. Me lo había regalado Ana y en una época de euforia lo presté, y no recuerdo exactamente a quién. ¡Una pena! Pero lo leí muchas veces y algo habré aprendido con ello, vamos, digo yo. Por cierto, hablando de Ana, falta menos de un mes para su cumple. El de Elena fue el Lunes, la llamé y tuve que dejarle mis felicitaciones en su buzón de voz. No he recibido noticias suyas desde entonces. Mis sobrinas son así de naturales. Por lo cual este año había decidido no escribirle a Ana mi carta-regalo habitual, pero es posible que cambie de opinión. Sí, muy posible.
Suspiro, pienso... ¡Ay, la casa, la puta casa! ¿Quién me mandaría a mí ampliarla? Pero para evolucionar hay que sufrir, y sé que en cuanto finalice el “obrón”, y volvamos a Espacio Je, todo va a ser maravilloso. Un sueño cumplido, mi mejor sueño, el más difícil, el que parecía más inalcanzable. Pero necesito ya mi ESPACIO, y abrirlo al mundo, producir, vivir sin preocupaciones y ser feliz. ESPACIO JE está a punto de ser reinaugurado, mi sueño a punto de cumplirse, más grande, más del doble de metros cuadrados, más cómodo, más luminoso, con más estancias, más confortable para recibir invitados o cooperantes. El proyecto se hace realidad. Resulta emocionante comprobar como cada noche se hace más real. Hoy han puesto el mosaico de la ducha del aseo de la primera planta. Un baño de lujo, ¡ya puede por lo que ha costado!, pero será una estancia en la que surjan historias, de ella tiene que salir ARTE. Hay que rentabilizar la inversión. ¿Y ese balcón al Mediterráneo de madera de Iroco? Otro sueño cumplido; dos tumbonas mirando al mar, una imagen soñada cuando todavía vivía en Lugo y que aparecía en la portada de un disco de un grupo de Rock Sinfónico americano,... como todo lo tengo embalado en cajas , no puedo decir el nombre concreto, mi memoria está muy tocada. Será la terraza de moda este próximo verano, al menos para nosotros. (Manfred Man´s )
Se me está ocurriendo que este cumple podría invitarte a conocer el nuevo Espacio Je. Podrías ayudarme a escribir algo en esas vacaciones. Podría ser un buen reencuentro. ¿Tú qué crees? Vaya, al final te estoy escribiendo una carta como cada año. Sería un buen regalo para los dos el volver a vernos en Finestrat después de tantos años. Nos veríamos en mi terreno, el terreno que yo creé, por el que tanto he luchado, por mi lugar en el mundo, que es éste y aún no sé porqué. Pero sí sé que estoy en el camino. Toda mi vida he caminado hacia una estrella y desde aquí la veo cada noche, por eso creo que he llegado a mi LUGAR. La contemplo cada día con alegría, con serenidad y me siento bien conmigo y con el entorno. No sé si tú ya has encontrado tu “lugar” pero cuando te sucede, eres consciente, y te sientes feliz. Sólo por palpar que estás donde tenías que estar.
Me he vuelto tan simple que hoy tengo puesta la radio -eso sí: Radio 3-, como antaño en Santiago, cuando sólo tenía la música de una radio-despertador y me dejaba llevar por la casualidad. Cada canción que oía tenía un significado, lo tomaba como un mensaje para actuar en consecuencia. Ahora suena música Dance y escribo bailando.
Si supiera describirte la casa en la que vivo, mientras continúan las obras en la nuestra, alucinarías. Es para verlo. Es la casa de al lado: el 51, con lo cual estructuralmente te puedes dar una idea pues es simétrica a la mía tal como tú la conociste. Pilar, la dueña, mi vecina ginecóloga, hizo hace unos años la obra de ampliación, por lo tanto tiene una superplanta inferior. Ella nos dejó su casa y sus muebles por lo que los míos están intercalados, dos casas metidas en una. Sus cosas con las mías, somos de gustos opuestos, imagínate el grado de eclecticismo. Como es de noche y no se ve afuera, esto podría estar en cualquier lugar, fíjate un simple detalle: el teléfono es de esos que están colgados en la pared y que para oír tienes que descolgar un auricular y hablar a una especie de embudo que sale del cuerpo del teléfono, para marcar los números tiene la rueda giratoria en la que metes el dedo en el número deseado y giras hasta un tope. Todo lo de ella es falso, de imitación, y lo mío es lo que es y punto, sin falsas apariencias. Por todo esto la casa tiene un aire de reciclaje. Desde luego el ambiente que hay es único.
Sobre la mesa en la que te escribo hay infinitas cosas. Varios mecheros de diferentes formas y colores, botes y frascos, muchas velas distintas -unas encendidas otras sin estrenar-, tabacos de tres marcas: Ducados, Fortuna y Cutters-Choice. Dos mandos a distancia, un plato de Sargadelos con una vela azul finiquitada, una tortuga de metal, un gnomo, otro tabaco (se llama Domingo, para liar). Una funda de gafas Armani de piel marrón sobre un libro: “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón, regalo de mi 41 cumpleaños hecho por Pepet. Varios CDs: el último de Javier Álvarez (Plan Be) y el último de Madonna (Confessions on a dance floor). Un cenicero robado de un hotel de Albacete el día de mi 38 cumpleaños (el San Antonio de 4 estrellas).
La música ha cambiado de Dance a Étnica. Hago un receso para echarme otro vasito del famoso Ron. Me sirvo el ron, y me paseo bailando por la casa observándola, y viajo cuando mis ojos se paran en algún objeto, el botijo que compró Víctor en la Vila al poco de estrenar Espacio Je, la jarra de baño de Manuel, la mesa de la tele que me hizo mi cuñado Pacolo cuando yo vivía en la calle del Orzán en la Coruña, la TV que compramos en Continente (ahora llamado Carrefour), dos fuentes de Sargadelos regalo de mi hermana Elena una con tomates y la otra con naranjas y limones. La cama de Dean, sus juguetes en una cesta de mimbre, Sol durmiendo en su sofá. ¡Todo un viaje!
¿Y yo? Vestido con albornoz blanco sobre una chaqueta de lana con cremallera frontal y pantalón de chandal de rayas horizontales, mis fantásticas zapatillas de Zara Home en los piés y mis Gucci de pasta años 40 para ver mejor lo que escribo. Esas gafas también tienen una historia para ellas solas. Prometo contártela si vienes a verme. Una Orquídea blanca sin flores ya, bueno le queda una medio marchita, también tiene su historia. Si vienes te contaría tanto, tengo tanto por contarte. No lo sabes bien, y además, tantas ganas de hacerlo.
Cuando nos vimos en la boda de Patricia yo no estaba tan bien, si no otro gallo hubiese cantado.
Y para terminar una exclusiva: cuando tú estés a punto de cumplir un nuevo año yo estaré celebrando mi boda civil. Hubiera deseado que tú fueras uno de los dos testigos...
FELIZ CUMPLEAÑOS

41

Los vencejos

Al caer el sol le gustaba sentarse en la terraza. Acababa de empezar un nuevo verano y el excesivo calor durante el día le hacía encerrarse en su casa. Sobre las nueve podía ya abrir las persianas, puertas y ventanas. Quitaba el toldo y regaba las innumerables plantas, el suelo y hasta la pared de ladrillo visto. Todo este ajetreo para poder luego sentarse sin sentir el bochorno veraniego. Miraba al cielo y seguía los vuelos de los vencejos. Se fijaba en uno y le escudriñaba hasta perderlo. Les veía aletear para luego planear. Otra vez aleteo rápido y planeo. Era una acción repetitiva y relajante. Sus evoluciones trazaban infinitas curvas invisibles en un cielo azul claro que poco a poco se iba apagando hasta transformarse en un color gris plomizo. Agudizaba mucho el oído para percibir mejor los chillidos de los inquietos pájaros. Ese sonido también le relajaba. Para hacer esos momentos aún más agradables ponía un viejo CD de música brasileña que tenía una duración de más de una hora, aun así pulsaba la tecla “repit all” del reproductor de audio.
Su cuerpo permanecía inmóvil, sólo su cabeza se movía para seguir las evoluciones de los vencejos. Si alguien lo estuviera observando, cada atardecer, repetir los mismos actos, pensaría que estaba viendo a un loco de esos de los que se dice que no son peligrosos. Pero si pudiésemos entrar en su mente y compartir sus sentimientos es posible que nos asustásemos. Sus gestos eran relajados, su expresión resultaba alegre, pero sus ojos verdosos tenían un brillo acuoso de tristeza. Alguna tarde resbalaba una solitaria lágrima por su mejilla que no se molestaba en limpiar y acababa secándose ella sola antes de llegar a caer.
No estaba solo, a su lado dormitaba un gran perro negro.

Tres años (Otoño 3)

Pues sí, se han cumplidos tres años seguidos en Finestrat, tres años en Espacio Je y ahora estamos de reformas. Poco más de un mes desde que Espacio Je fue demolido interiormente y ahora está en el proceso de construcción, mientras nosotros estamos en la casa de al lado, pero antes pasamos un mes en un precioso piso frente al puerto en La Vila. Tanta mudanza en tan poco tiempo nos tiene trastornados, a mi más que a Manuel. Ansío que nuestra factoría esté lista para instalarnos, pero con más fuerza añoro el momento de volver a saber donde se encuentra lo que necesito. Para mí es esencial tener un orden, y no me estoy refiriendo a una apariencia de orden sino al orden mental que coincide con un orden externo, es tan difícil de conseguir que tardé unos dos años en conquistarlo y por eso ahora, que lo he perdido, estoy tan descolocado, en espera. En transición, de vacaciones y con tiempo para pensar pero sin ganas de angustiarme. Aun así siempre acabo por machacarme la cabeza con remordimientos y dudas, analizando continuamente mis actos y juzgándome. La verdad es que tampoco me extraña pues siempre he sido así, pero he decidido darme un respiro mientras duren las obras. Manuel también actúa como si fuera la voz de mi conciencia, y aunque no lo haga su existencia hace que sea yo el que por él se corte, si no es exactamente por él es por el amor que le tengo y quiero por encima de todo su bienestar. Lo dicho, prometo relajarme mientras duren las obras, espero que mi cuerpo también lo haga.
Me preocupa haber comprobado que estoy envejeciendo, también me preocupa mi reciente tendencia a adquirir peso. Sí, estoy engordando, pero con motivo, como más de lo que necesito y me muevo menos que nunca. Tengo ansiedad y la mato con dulces o con drogas, no, eso es lo malo que no la mato sólo la enmascaro. He engordado 10 kilos en los últimos 6 meses, es para preocuparse. Hay momentos en mi conducta difíciles de justificar. Todas estas anomalías me dan mucho que pensar, temo estar enganchándome a la cocaina o a la mierda que venden como tal. ¡Esclavo yo de algo! Cuesta creerlo. Siempre he buscado la felicidad pero últimamente la busco en lugares equivocados, si lo sé ¿por qué sigo haciéndolo? Quiero un Miguel al que hace años que no veo, al que era feliz con nada y que tenía ilusión por todo, busco detonadores para el sexo inapropiados, quiero aventura y la busco en casa, hipnotizado por la TV, con gramo y medio en el cuerpo en 24 horas. ¿Por qué sigo si ya no me funciona? Consigo entretenerme, el tiempo pasa en ese estado sigilosamente, pero están los daños colaterales, no sólo me trastorno yo sino que también altero a Manuel y a los “chicos”. Sé lo que quiero y sé como conseguirlo, quizás no exactamente pero sí estar más cerca del tipo de persona que quiero ser. Trabajando todo se soluciona, vida ordenada, ejercicio físico y alimentación equilibrada; si a esto le añadimos con lo que ya tenemos: amor por y de Manuel, Dean y “las chicas” y además algo tan importante como una casa confortable... ¡para qué necesito experimentar con “gaseosa”! Lo he hecho un tiempo, vale, pero ahora no tiene ningún sentido. Necesito una desintoxicación y a seguir evolucionando. Los cuerpos cambian, los órganos envejecen y lo que un día me favorecía ahora me afea. Por muchos motivos la vida nos obliga a evolucionar, la mayoría de las células del cuerpo humano se regeneran cada día, pero por alguna causa las nuevas pueden nacer más débiles o con defectos debidos a mutaciones genéticas causadas por innumerables factores, sobretodo toxinas que se acumulan sin poder degradarse y estados emocionales alterados; resumiendo, envejecemos por factores ambientales, por factores genéticos y por  factores emocionales.
Yo siempre fui una persona preocupada por relentizar el proceso del envejecimiento, ha sido cumplir 41 y este proceso se aceleró. Estoy convencido de que uno mismo con ayuda del poder curativo de la mente puede rejuvenecerse ayudado también por factores externos, como una sana alimentación, haciendo una vida sana pero sobretodo con un estado emocional óptimo. Este será mi nuevo experimento para los próximos meses y espero que para el resto de mi existencia. “SI TE PASAS NO VALE”. Todo es bueno en las dosis apropiadas, un simple ejemplo el de una copa de vino, una copa es beneficiosa o dos, pero una botella causará más trastornos que beneficios. Podría poner infinitos ejemplos como tomar el sol, andar, leer,... ¿Y hacer el amor? Cual es el equilibrio, seguro que también lo tiene.
Tres años difíciles pero inolvidables, con altibajos pero maravillosos. Tres años pueden ser toda una vida.